El Real Madrid inició su camino hacia la Final a Cuatro de la Euroliga en Atenas con una victoria por 86-82 sobre el Hapoel Tel Aviv en el primer partido de los cuartos de final, disputado en el Movistar Arena. A pesar de la temprana lesión de su pívot clave, Walter Tavares, el equipo blanco dominó el encuentro desde el inicio, mostrando solidez defensiva y buen juego colectivo.
El vacío en la zona: cómo suplir a un gigante de 2.20 metros 🏀
La baja de Tavares obligó a Chus Mateo a reajustar el sistema defensivo. Sin el referente en la pintura, el equipo recurrió a una defensa más agresiva en el perímetro y a rotaciones rápidas para evitar que Hapoel encontrara tiros cómodos. En ataque, la responsabilidad recayó en los bases, que generaron ventajas en el pick and roll. El uso de pequeños aleros como interiores improvisados permitió mantener el ritmo, aunque se notó la falta de intimidación en los rebotes defensivos durante tramos del segundo cuarto.
Tavares se lesiona y el Madrid decide jugar sin pívot (como en casa) 😅
Cuando Tavares cayó al suelo, más de uno en el Movistar Arena pensó que el Madrid se quedaba sin escalera para alcanzar la cesta. Pero el equipo demostró que, a veces, jugar sin un gigante es como ir al súper sin carro: toca cargar con todo a pulso. Los bases empezaron a rebotear como si fueran pivots y los aleros a defender como si midieran 2.20. Al final, ganaron sin su torre, demostrando que en el baloncesto, como en la vida, lo importante no es la altura, sino saber saltar cuando toca.