Un equipo de científicos ha logrado observar experimentalmente un fenómeno teorizado hace décadas: estructuras dentro de un flujo de luz, llamadas vórtices ópticos, pueden desplazarse a velocidades superiores a la de la luz en el vacío. Esto es análogo a un remolino en un río que viaja más rápido que la corriente de agua. El hallazgo no viola la relatividad especial, pues se refiere a la fase de la luz y no a la transmisión de información.
Microscopía electrónica y polaritones en materiales 2D 🔬
La observación se realizó en nitruro de boro hexagonal, un material bidimensional. En él, los fotones interactúan con los electrones formando cuasipartículas híbridas llamadas polaritones. Utilizando microscopía electrónica de ultra alta resolución, los investigadores pudieron visualizar los patrones de interferencia de estos polaritones. Fue en estos patrones donde se identificó el movimiento superlumínico de las singularidades de fase, los puntos donde la intensidad de la luz es cero y la fase está indefinida.
Einstein se relaja, pero los manuales de física se quejan 😅
La relatividad especial puede respirar tranquila, su límite de velocidad universal sigue en pie. Sin embargo, uno puede imaginar a los vórtices ópticos burlándose de los fotones comunes desde su carril rápido: Llegaremos después, pero nuestra 'fase' ya está allí. Es como si el decorado de una obra de teatro pudiera cambiar de lugar más rápido que los actores, un truco de percepción que la física lleva medio siglo intentando sacarse de la manga para asombrarnos.