La neuropsicóloga Isabelle Peretz ha puesto sobre la mesa un dato que muchos intuían pero pocos formalizan: la música funciona como herramienta terapéutica sin efectos secundarios. Según la experta, sus beneficios son inmediatos y variados, desde evocar recuerdos en pacientes con Alzheimer hasta regular el ritmo cardíaco de bebés prematuros. Todo sin necesidad de receta médica.
Cómo la neurocognición musical optimiza la plasticidad cerebral 🧠
Peretz explica que la música activa redes neuronales que conectan memoria, emoción y movimiento. En pacientes con Parkinson, el ritmo musical actúa como un metrónomo externo que sincroniza la corteza motora, reduciendo temblores y mejorando la coordinación. Para bebés prematuros, las melodías suaves regulan su frecuencia cardíaca al modular el sistema nervioso autónomo. Estos efectos no requieren fármacos, solo un estímulo acústico bien dirigido.
La playlist del médico: más efectiva que el ibuprofeno 🎵
Por fin una terapia que no te pide ayuno ni te deja sabor metálico en la boca. La música, según Peretz, puede mejorar el ánimo de un paciente con Alzheimer sin necesidad de discutir si la pastilla es azul o roja. Eso sí, habrá que ver cómo reacciona el paciente cuando le pongan un playlist de reguetón a las ocho de la mañana. Igual el temblor del Parkinson se convierte en baile forzado.