La película Cold Storage, dirigida por Jonny Campbell, combina terror y ciencia ficción con una fuga de un hongo infeccioso desde una bóveda subterránea. MPC París asumió el reto de crear 541 tomas de efectos visuales durante 18 meses, abarcando desde la evolución de criaturas hasta entornos digitales y destrucción masiva. El supervisor Nikolas D´Andrade señaló que fue el proyecto más ambicioso para el estudio, exigiendo coordinación entre disciplinas para mantener la coherencia visual.
Prótesis y píxeles: la fusión técnica tras el hongo 🧬
Para lograr una estética retro, MPC París colaboró con Igor Studio en prótesis y animatrónicos, combinando efectos prácticos con mejoras digitales. Sin previsualización debido al ajustado cronograma, el equipo adoptó un flujo de trabajo intuitivo y adaptativo. Las discusiones sobre el color del hongo fueron extensas, decantándose por una mezcla de verdes vegetales con tonos verdín para darle un aspecto orgánico y amenazante. La infección requería consistencia en cada etapa, desde esporas hasta formas maduras.
El color del hongo: un debate más tenso que la trama 🍄
El equipo discutió durante semanas si el hongo debía ser verde lima, verde musgo o verde asco. Al final, optaron por un tono verdín que recuerda a la fruta olvidada en la nevera. Lo curioso es que, mientras los protagonistas corren para salvar al mundo, los artistas visuales se preocupaban más por si el hongo parecía un aguacate pasado. Al menos, nadie sugirió rosa chicle, que habría arruinado el terror.