El Palazzo Ducale de Génova acoge hasta septiembre una retrospectiva del maestro del décollage, Mimmo Rotella. Con más de 100 piezas que recorren sesenta años de trayectoria, la muestra expone su método de arrancar carteles de la calle para transformarlos en poesía visual. Un recorrido por su evolución, desde los primeros frottages hasta las obras sonoras.
La técnica del décollage como proceso industrial 🎨
Rotella no pintaba; rasgaba. Su método consistía en superponer capas de carteles publicitarios sobre lienzo y luego arrancar fragmentos con precisión quirúrgica. Este proceso, similar a un algoritmo de destrucción selectiva, revelaba texturas y colores ocultos. El artista usaba disolventes y espátulas para acelerar la degradación del material, generando un diálogo entre el azar y el control. Cada obra es un palimpsesto urbano.
El reciclaje creativo que da envidia a los hippies ♻️
Mientras los ecologistas modernos discuten sobre el reciclaje de envases, Rotella ya reciclaba cultura visual en los años 50. Arrancar carteles de la calle no era vandalismo, era apropiación artística. O eso decía cuando la policía lo pillaba. La exposición demuestra que, para ser un artista de vanguardia, solo necesitas unas manos rápidas y una buena excusa. No hace falta firmar un manifiesto.