El pianista y compositor Marco Mezquida desmenuza su proceso creativo en una charla donde la improvisación emerge como eje central. Formado en conservatorio, pero con el jazz en las venas, defiende que la música debe fluir como un diálogo abierto con el público. Su propuesta no busca etiquetas: fusiona armonías clásicas con ritmos populares para construir un lenguaje propio que derriba las fronteras entre géneros.
La arquitectura del instante: cómo Mezquida estructura lo impredecible 🎹
Mezquida aborda la composición como un organismo vivo que se desarrolla en tiempo real. Su método parte de una estructura armónica base, pero deja amplios espacios para la improvisación controlada. Aquí entran técnicas extendidas del piano, cambios de métrica repentinos y referencias a la música popular mediterránea. El resultado es una partitura que funciona como mapa abierto: cada concierto es una versión distinta, donde la técnica clásica sostiene el vuelo libre del jazz.
Cuando el pianista se convierte en equilibrista sin red de seguridad 🎪
Imagina ir a un concierto y que el músico decida en directo si toca una balada o un mambo. Eso es Mezquida. Dice que busca conexión emocional, pero lo que hace es poner a prueba los nervios del público: ¿se atreverá a cambiar de género en medio de un acorde? Por suerte, su formación clásica le sirve de red, aunque a veces la red parece de espuma y el salto es de décimo piso. Eso sí, nadie sale indiferente.