Publicado el 22/04/2026 | Autor: 3dpoder

La V16 no exime de sentido común: el error humano persiste

La baliza V16 llegó como la solución tecnológica para evitar el riesgo de colocar los triángulos. La DGT, con Pere Navarro, la promovió por permitir señalizar sin salir del coche. No obstante, se observa un problema en su uso real. Los conductores activan la luz, pero luego permanecen cerca del vehículo, replicando el peligro que se quería evitar. El fallo no es del dispositivo, sino de la acción que le sigue.

Un conductor activa la baliza V16 en su coche averiado, pero permanece de pie peligrosamente cerca en la calzada.

Un avance técnico limitado por el protocolo de seguridad 🚨

La tecnología de la V16 es clara: un dispositivo luminoso de colocación magnética o adhesiva que emite una luz de destellos. Su desarrollo buscaba eliminar la exposición del usuario al tráfico durante la señalización inicial. Sin embargo, la fase crítica de seguridad, que es abandonar la calzada inmediatamente, depende exclusivamente del conductor. El protocolo completo exige poner la baliza, activar las luces de emergencia y refugiarse detrás de la barrera de seguridad. La tecnología no puede forzar este último paso.

Baliza mágica, conductor inmortal 🧙‍♂️

Parece que algunos piensan que la V16 genera un campo de fuerza impenetrable. La colocan en el techo y acto seguido, como si estuvieran en su salón, se ponen a revisar la rueda o a llamar por teléfono junto a la calzada. La luz parpadeante, supuestamente, ahuyenta a los demás coches como un amuleto. La realidad es menos indulgente: un vehículo despistado no distingue entre un triángulo vintage y una baliza de última generación si hay un cuerpo delante.