Los fabricantes destacan las altas potencias de carga en corriente continua (CC) como un argumento clave. Sin embargo, esta capacidad rara vez se usa en el día a día. En España, más del 77% de los puntos de recarga públicos son de corriente alterna (CA), de 22 kW o menos. La infraestructura de CC es más cara y compleja, mientras que la CA se apoya en la red convencional, marcando la pauta real de la movilidad eléctrica.
Los límites técnicos de la carga en corriente alterna ⚡
La potencia de carga en CA tiene un techo definido por la tensión de red (230V monofásica o 400V trifásica) y los límites de amperaje del vehículo y la instalación. Por ello, la mayoría de los coches tienen un límite de 7.4 kW, 11 kW o 22 kW en CA. Instalar puntos de CC de alta potencia requiere transformadores y sistemas de refrigeración considerables, una inversión que no es viable para la mayoría de estacionamientos públicos o privados.
Tu supercargador de 150 kW y el enchufe de la cochera 🏠
Es como tener un Ferrari para ir al supermercado. Presumes de las especificaciones que prometen recargar en 18 minutos, pero tu rutina consiste en conectar el coche por la noche en un punto de 7.4 kW, igual que el horno. La ansiada carga ultrarrápida queda para ese viaje anual, donde además compites por un único poste de CC en la estación. La publicidad vende relámpagos, pero la realidad es un goteo constante.