La deforestación en España ha alcanzado cifras alarmantes, impulsada por incendios forestales cada vez más voraces. La falta de mantenimiento por parte de las administraciones y, en algunos casos, la acción intencionada, convierten nuestros montes en pavesas. Mientras tanto, los políticos prometen planes que nunca llegan y los pirómanos campan a sus anchas.
Drones y satélites: la tecnología que no llega a tiempo 🔥
Existen herramientas como satélites de detección temprana o drones con cámaras térmicas para vigilar zonas de riesgo. Sin embargo, su uso sigue siendo testimonial. Sistemas como el programa Copernicus de la UE permiten monitorizar la masa forestal, pero la falta de inversión en personal y equipos sobre el terreno retrasa las respuestas. La tecnología existe, pero sin una gestión eficaz, solo sirve para contar cenizas desde el espacio.
El plan maestro: esperar a que llueva 🌧️
La estrategia oficial parece clara: dejar que el monte se seque, que arda y luego esperar a que la lluvia lo solucione todo. Es un método ecológico, barato y que no requiere papeleo. Mientras, los vecinos hacen barbacoas de despedida de sus bosques. Al menos, así ahorramos en jardineros. Eso sí, luego nos quejamos del precio del jamón.