El Endurance, el barco de la expedición de Ernest Shackleton, fue localizado en el mar de Weddell. La nave yace a 3000 metros de profundidad, en la Antártida. Su estado de conservación es notable tras 107 años bajo el agua. El hallazgo cierra una búsqueda histórica y ofrece una cápsula del tiempo de la era heroica de la exploración polar.
La tecnología detrás del descubrimiento en condiciones extremas 🤖
El éxito se atribuye al uso del SAAB Sabertooth, un vehículo híbrido entre un dron submarino y un ROV. Operado desde el rompehielos S.A. Agulhas II, este equipo soportó presiones extremas y navegó bajo el hielo marino. Sus sonares de barrido lateral y cámaras de alta definición permitieron mapear el fondo y capturar imágenes detalladas en una zona con visibilidad casi nula y temperaturas bajo cero.
Shackleton y el arte de estacionar mal el barco para la posteridad 🅿️
Hay que reconocer que Shackleton eligió un emplazamiento de lujo para el museo de su barco. A 3000 metros y rodeado de oscuridad perpetua, la ausencia de luz solar y de organismos xilófagos ha hecho un trabajo de conservación que envidiarían muchos astilleros. Quizás su mayor logro no fue la supervivencia de la tripulación, sino haber aparcado el barco en el único sitio donde no se iba a oxidar. Un maestro del estacionamiento a largo plazo.