Giulia, una niña de 12 años de Scafa (Pescara) que no puede caminar, cumplió su sueño de visitar el fondo del Pozo de San Patricio en Orvieto. Gracias a los voluntarios de Majella Sporting Team, descendió y ascendió los 248 escalones en una joelette, una silla de ruedas todoterreno de una rueda. La experiencia, posible por el proyecto Montañas sin barreras, demuestra que la inclusión puede alcanzar lugares históricos complejos.
La joelette: ingeniería simple para retos verticales 🏔️
La joelette es una silla de ruedas con una sola rueda central y dos barras laterales que permiten a dos o más voluntarios transportarla. Su diseño, similar al de una carretilla de carga, distribuye el peso y facilita el avance por escaleras estrechas y curvas cerradas. El Pozo de San Patricio, con sus 248 escalones de 53 metros de profundidad, supone un desafío técnico para cualquier dispositivo. La estabilidad y el anclaje de la joelette fueron clave para sortear la humedad y los giros del pozo sin contratiempos.
248 escalones de bajada: y luego hay que subirlos 😅
Lo que Giulia no sabía es que bajar 248 escalones es la parte fácil. Subirlos, mientras dos voluntarios sudan la gota gorda y tú vas cómodamente sentada, es casi un deporte de riesgo para sus brazos. La niña, eso sí, disfrutó del viaje más hermoso de su vida, mientras los porteadores pensaban en apuntarse al gimnasio. La moraleja: si quieres una excursión inclusiva, asegúrate de tener piernas de acero o un buen seguro de espalda.