La falsificación de fármacos avanza, y ahora incluye hologramas de seguridad aparentemente perfectos. Un caso reciente demuestra cómo la auditoría forense, usando tecnologías 3D, puede detectar estas copias ilegales. Mediante un microscopio de fuerza atómica (AFM), se escanea la nano-estructura del sello para generar un modelo digital tridimensional. Este modelo es la prueba clave para un análisis comparativo que revela la falsificación.
Metodología de análisis: del AFM al análisis de Fourier 🔍
El proceso comienza con la digitalización 3D del holograma mediante un AFM, capturando su relieve a escala nanométrica. Este modelo se procesa en software como GOM Inspect para medir ángulos y profundidades con extrema precisión. La clave está en el análisis espectral con MATLAB, donde una transformada de Fourier de la superficie 3D revela las frecuencias espaciales del patrón. Las diferencias en los ángulos de difracción, imperceptibles al ojo, delatan que el holograma falso se produjo por electroformado, un método de copia que no replica fielmente la geometría original del molde maestro.
Un estándar emergente contra la falsificación ⚖️
Este caso establece un precedente crucial. La metodología combina hardware de metrología 3D y software de análisis para auditar objetos físicos como si fueran datos digitales. No se trata solo de detectar un fármaco falso, sino de documentar forensemente el proceso ilegal de copia. Esta aproximación se consolida como un estándar emergente en la lucha tecnológica contra falsificaciones de alto valor, donde la autenticidad se verifica en la dimensión tridimensional.
¿Cómo puede el análisis forense 3D detectar las sutiles irregularidades físicas en hologramas de seguridad que delatan un medicamento falsificado?
(PD: Detectar deepfakes es como jugar a ¿Dónde está Wally? pero con píxeles sospechosos.)