La ETH Zúrich ha publicado un estudio en el Journal of the Royal Society Open Science que analiza 70 años de Eurovisión. Examinaron casi 1800 canciones, combinando datos musicales, letras, modelos de IA y resultados de votación. El trabajo identifica tres fases en la evolución del concurso, desde la diversidad inicial hasta la homogeneización actual. La conclusión es clara: las recetas de éxito ya no funcionan como antes.
El aprendizaje colectivo que igualó el campo de juego 🎵
El estudio revela que en la fase de formación (1958-1974) las actuaciones eran diversas, con idiomas nacionales y sin estrategias definidas. Durante la consolidación (hasta 2003), los países comenzaron a imitarse, adoptando melodías pegadizas, letras en inglés y bailabilidad. Estos elementos se volvieron constantes, pero según los investigadores, el aprendizaje colectivo entre naciones ha homogeneizado la competencia. Las reglas actuales buscan nivelar el campo, pero la evolución constante garantiza que el concurso no se estanque.
Así que el truco de siempre ya no engaña a nadie 🤷
Resulta que después de décadas copiando la misma fórmula, los países han llegado a un punto en el que todos suenan igual. La ciencia confirma lo que muchos sospechábamos: meter un estribillo en inglés y un bailarín con lentejuelas ya no asegura ni un punto. Ahora solo falta que la IA prediga cuándo volverá a ganar una canción en finlandés. Mientras tanto, seguiremos viendo cómo se esfuerzan por ser originales... todos de la misma manera.