El estudio español El Ranchito asumió el reto de los efectos visuales para Marty Supreme. Su objetivo fue claro: ejecutar más de 260 planos que pasaran desapercibidos, sirviendo solo a la narrativa. El trabajo se centró en realzar elementos como los intensos partidos de tenis de mesa y las gradas llenas, siempre manteniendo los efectos en un segundo plano.
Recreación digital de los años 50 🎞️
Un pilar técnico fue la reconstrucción fiel de ambientes de la década de 1950. El equipo integró escenarios y multitudes generadas digitalmente con el metraje filmado en vivo. Este proceso buscaba una estética coherente y natural, donde cada extensión de escenario o personaje añadido se percibiera como parte orgánica del material original, sin llamar la atención sobre sí mismo.
El mérito de que nadie note tu trabajo 🏆
Es la paradoja del artista de VFX: meses de trabajo meticuloso para que, en el mejor de los casos, el público salga del cine preguntándose dónde estaban exactamente los efectos. Si El Ranchito logró su meta, habrán creado una ilusión tan perfecta que su mayor reconocimiento será la duda. Un éxito que, irónicamente, se mide por su ausencia en la conversación.