El Museo del Prado estrena un formato expositivo centrado en una sola obra, comenzando con El año del hambre en Madrid (1818) de José Aparicio. Miguel Falomir, director del museo, busca invitar al espectador a reflexionar sobre detalles de la historia del arte que suelen pasar inadvertidos. Este lienzo de grandes dimensiones fue un éxito en el reinado de Fernando VII, pero luego cayó en el ostracismo.
El desafío técnico de restaurar una obra de 315 x 437 centímetros 🛠️
La restauración de esta pintura requirió un análisis detallado de su soporte textil y capa pictórica. Los técnicos aplicaron radiografía y reflectografía infrarroja para estudiar los pentimenti y el estado de conservación. Se identificaron repintes históricos y un barniz oxidado que alteraba la percepción del color. La reintegración cromática se realizó con pigmentos reversibles, y el montaje en el nuevo espacio expositivo exigió un sistema de anclaje específico para su peso y dimensiones.
De estrella del arte a cuadro olvidado en el almacén 📦
La obra de Aparicio pasó de ser la sensación del momento a un mueble polvoriento en los almacenes del Prado. Todo por culpa de los cambios de gusto y porque, seamos sinceros, un cuadro sobre una hambruna no es precisamente el adorno que uno quiere en el salón. Ahora, con este nuevo formato, el museo le da una segunda oportunidad. A ver si esta vez no lo vuelven a arrinconar otros doscientos años.