Yuri Alves, monitor de excursiones con tiburones en Maldivas y natural de Dénia, asegura que los protocolos de seguridad de su empresa, Shadowpalm, son estrictos. Sus declaraciones llegan después de que un alicantino perdiera una pierna por la mordedura de un tiburón durante su luna de miel. La familia del afectado denuncia imprudencia grave por parte de la empresa contratada, mientras Alves insiste en que se siguen todas las normas del sector.
El protocolo técnico que separa al turista del depredador 🦈
En Shadowpalm, el protocolo incluye jaulas de observación con barras de acero inoxidable de 12 mm, además de un sistema de cebo controlado que se libera a 50 metros del grupo. Los monitores llevan un dispositivo de ultrasonidos que emite señales de baja frecuencia para disuadir a los tiburones sin dañarlos. Según Alves, cada excursión cuenta con dos buzos de seguridad que vigilan el perímetro. Sin embargo, críticos señalan que estos sistemas fallan si el animal se desorienta o si el cebo se acerca demasiado a los bañistas.
El tiburón que no leyó el manual de seguridad 😅
Al parecer, al tiburón no le entregaron el folleto de normas ni asistió al briefing previo. Mientras Yuri Alves defiende que todo está bajo control, el escualo sigue su vida sin saber que debería respetar los protocolos. La familia del herido, por su parte, se pregunta si el próximo paso será pedir a los tiburones que firmen un consentimiento informado antes de morder. Mientras tanto, en Dénia, algunos vecinos bromean con que el único peligro real es que el monitor se olvide del cebo y acabe siendo el aperitivo.