Los pingüinos son animales que despiertan simpatía por su andar torpe y su aspecto formal. Sin embargo, quien haya estado cerca de una colonia sabe que su olor es penetrante. Un estudio de la Universidad de Helsinki, realizado en la base argentina Marambio en 2023, descubrió que ese hedor tiene un efecto directo en la atmósfera. El amoniaco del guano, al reaccionar con compuestos del océano, genera partículas que ayudan a formar nubes.
Cómo el guano de pingüino influye en la formación de nubes 🌤️
El proceso químico detrás de este fenómeno es claro. Las colonias de pingüinos producen grandes volúmenes de guano, rico en amoniaco. Este compuesto se libera al aire y se combina con ácido sulfúrico, generado por el fitoplancton marino. La reacción produce aerosoles de sulfato de amonio. Estas partículas funcionan como núcleos de condensación, alrededor de los cuales el vapor de agua se agrupa para formar gotas. El resultado es un aumento en la cobertura nubosa sobre regiones antárticas.
Nubes con esencia a colonia de pingüinos 💨
Ahora sabemos que el olor a pescado podrido y amoniaco de las pingüineras no solo ahuyenta a los turistas. También genera nubes. Si alguna vez te quejaste del clima nublado en el sur, ya sabes a quién culpar. Los pingüinos, con toda su gracia, están ahí arriba fabricando nubes a base de caca. Quizá el próximo reto sea medir el olor de la lluvia que producen. No sería raro que hasta el agua caiga con cierto tufillo.