Durante décadas, las náuseas extremas del embarazo se atribuyeron a un baile hormonal de estrógenos y progesterona. Un estudio masivo en Nature, que analizó datos de 11.000 casos de hiperémesis gravídica frente a 420.000 mujeres sin el problema, ha identificado al gen GDF15 como el verdadero responsable. La causa exacta ya no es incierta.
Cómo el análisis genómico identificó al culpable molecular 🧬
El equipo utilizó un enfoque de asociación de todo el genoma (GWAS) para rastrear variantes genéticas. Los resultados señalaron al GDF15, una proteína que actúa sobre el tronco encefálico. Las mujeres con niveles elevados de esta proteína en el primer trimestre tenían más riesgo de sufrir vómitos severos. El estudio descarta el papel central de la gonadotropina coriónica humana y apunta a una señal de estrés celular.
Adiós a las excusas hormonales, bienvenido el gen del malestar 🤢
Así que el famoso baile hormonal era el chivo expiatorio perfecto. Mientras las embarazadas sufrían, los médicos señalaban a los estrógenos como si fueran los únicos culpables de la fiesta. Ahora resulta que el gen GDF15 es el que realmente organiza el desastre. Por fin tenemos un responsable genético, aunque las futuras madres sigan preguntando si no podía haber sido un gen más simpático.