El Commodore 64C regresa al mercado en una edición llamada Slimline Commodore 64C, fabricada con el molde original de 1986. Este molde, dado por perdido durante años, sobrevivió a un incendio y fue recuperado por Commodore en 2014. La carcasa reproduce fielmente las marcas de flujo del plástico, consideradas un sello de autenticidad. A diferencia del modelo Breadbin, esta versión conserva el diseño clásico, lo que incrementa su valor histórico para coleccionistas.
El molde que renació de las cenizas para la producción actual 🔥
La recuperación del molde original de 1986 no fue sencilla. Tras el incendio que lo dañó parcialmente, el equipo de Commodore invirtió meses en restaurar las cavidades de inyección para garantizar la precisión del ensamblaje. El resultado es una carcasa que conserva las imperfecciones del plástico original, como las líneas de flujo visibles en los laterales. Estas marcas, lejos de ser defectos, se consideran ahora un certificado de autenticidad. El diseño interno se ha actualizado con componentes modernos, pero el exterior se mantiene idéntico al lanzado en 1986.
Las marcas de plástico: el nuevo estándar de autenticidad ✨
Si alguna vez soñaste con tener un Commodore 64C impecable, olvídalo. Las marcas de flujo del plástico, antes motivo de devolución, son ahora el sello de calidad. Commodore ha decidido que las imperfecciones son encantadoras, como las arrugas en un abuelo tecnológico. Si tu unidad sale sin esas líneas, probablemente sea una falsificación china. Así que ya sabes: para ser un verdadero coleccionista, tu ordenador debe parecer que sobrevivió a un incendio, aunque sea solo en el molde.