Un equipo del CSIC y la Universidad de Cantabria ha utilizado drones con sensores LIDAR y cámaras de alta resolución para cartografiar las zonas más inaccesibles de la cueva de Altamira. El objetivo es reconstruir digitalmente galerías y pasadizos de este sitio paleolítico de 14.000 años sin poner en riesgo sus frágiles pinturas rupestres.
LIDAR y fotogrametría para mapear el subsuelo 🗺️
Los drones volaron de forma autónoma por sectores donde el acceso humano es complicado o peligroso. Equipados con LIDAR, generaron nubes de puntos que, combinadas con fotogrametría de alta resolución, permiten obtener modelos 3D precisos de cada rincón. El resultado es un gemelo digital que los arqueólogos pueden estudiar sin pisar la cueva, evitando así alterar la humedad o la temperatura del entorno.
El dron que vio lo que los neandertales no pudieron 🤖
Mientras los antiguos habitantes de la cueva se dejaban la vista con antorchas de grasa, ahora un dron con LIDAR cartografía cada grieta sin necesidad de luz. Lo más irónico es que los bisontes pintados probablemente nunca imaginaron que, milenios después, un robot volador sería su mejor guardaespaldas. Eso sí, el dron no ha dejado ni una firma en la pared, algo que no todos los turistas pueden decir.