Publicado el 30/04/2026 | Autor: 3dpoder

Dos turistas de Texas liberan bogavantes y causan un delito ambiental en Nápoles

Una madre y su hija, turistas estadounidenses de Texas, generaron polémica en Nápoles tras pagar doce bogavantes en el restaurante Mercato Pompeiano para liberarlas en el mar. Las trasladaron en taxi hasta la playa de Castellammare di Stabia, donde soltaron una a una los crustáceos mientras grababan la escena. Lo que consideraron un gesto altruista se convirtió en un posible delito ambiental, y las autoridades italianas ya investigan el caso.

Una madre y su hija en la playa de Castellammare di Stabia liberan bogavantes en el mar mientras un taxista observa, bajo un cielo nublado napolitano.

El error técnico de liberar especies no autóctonas en ecosistemas locales 🐚

La acción de las turistas, aunque bienintencionada, ignora principios básicos de biología y conservación. Los bogavantes criados en cautiverio o especies no autóctonas pueden alterar el equilibrio del ecosistema marino local. Al introducir depredadores o competidores fuera de su hábitat natural, se corre el riesgo de desplazar especies nativas, transmitir enfermedades o modificar cadenas tróficas. En ecosistemas como el Mediterráneo, cada liberación de fauna exótica requiere estudios previos y autorizaciones oficiales para evitar daños irreversibles.

La liberación más cara de la historia: doce bogavantes por un selfie 💸

Las turistas pagaron los bogavantes, pagaron el taxi y hasta grabaron el momento para sus redes sociales. Lo que no pagaron fue la multa que podría llegar por alterar el ecosistema napolitano. Ahora, los crustáceos disfrutan de su libertad en el mar, mientras las turistas enfrentan la posibilidad de una sanción económica. Al final, el único que ganó algo fue el restaurante, que vendió doce bogavantes a precio de oro. La naturaleza, como siempre, pierde en esta transacción.