Nacido para medir ballenas jorobadas en las frías aguas de Islandia, el sensor ligero WHASER ha dejado atrás su origen nórdico. Desarrollado por Tandem Ventures con Bambu Lab, este dispositivo se ha convertido en una herramienta global. Investigadores de Estados Unidos, Sudamérica, Europa, África y Australia ya lo utilizan para sus estudios de campo, tras validar datos biométricos de más de 115 ballenas.
Impresión 3D como motor de iteración rápida 🖨️
La clave del WHASER reside en su proceso de fabricación. Tandem Ventures aprovechó la impresión 3D para crear prototipos y probar diseños de forma ágil. Esto permitió ajustar el sensor a las condiciones de cada entorno sin largos tiempos de espera. El sistema, ligero y adaptable, se monta en drones comerciales, facilitando su despliegue en expediciones científicas. La colaboración con Bambu Lab simplificó la producción local en distintas regiones.
El dron que comenzó espiando ballenas y ahora viaja más que un mochilero ✈️
Lo que empezó como un capricho técnico para contar ballenas en Islandia se ha vuelto un trotamundos. El WHASER ha visitado más continentes que muchos humanos. Los investigadores lo usan para todo menos para servir cafés en las estaciones polares. Y todo gracias a que alguien pensó: por qué no imprimir un sensor en vez de cargar con un trasto de diez kilos?