El BMW iX3 Flow Edition, presentado en el Salón del Automóvil de Pekín, trae una novedad que parece sacada de una película de espías: un capó que cambia de color. Desarrollado junto a E Ink, este panel interactivo se controla desde el interior y está diseñado para soportar el uso diario, acercándose a los estándares de producción en serie de la marca bávara. La tecnología usa millones de microcápsulas que alteran su color con señales eléctricas, sin consumir energía en estado estático.
Microcápsulas y electricidad: así funciona la tinta electrónica 🎨
El sistema se basa en la misma tecnología E Ink que usan los lectores de libros electrónicos, pero aplicada a un capó de coche. Cada microcápsula contiene partículas blancas y negras con cargas opuestas; al aplicar un voltaje, unas suben a la superficie y otras bajan, generando el color deseado. El panel no gasta energía cuando mantiene un tono fijo, solo la consume al cambiar. BMW afirma que ha sido probado para resistir temperaturas extremas, rayos UV y vibraciones, lo que lo acerca a un componente de serie.
Adiós a los lavados: el capó que se limpia solo (o casi) 🧼
Esta función es ideal para quienes odian decidir el color del coche o para los indecisos crónicos que cada mañana quieren un tono distinto. Lo malo es que, por ahora, solo cambia el capó, así que si sueñas con un coche camaleón completo, tendrás que esperar. Y no, no sirve para camuflarte de la policía de tráfico, aunque seguro que más de uno lo intentará. Al menos, si te cansas del color, no hará falta ir al taller: un toque en la pantalla y listo.