Tras el éxito de Schitt's Creek, Dan Levy regresa con Big Mistakes, una comedia criminal que genera altas expectativas. La serie presenta a dos hermanos disfuncionales, interpretados por Levy y Taylor Ortega, que son forzados a trabajar para un criminal tras un robo. A pesar de un reparto sólido y una premisa con potencial, la narrativa resulta caótica y decepciona al no construir un contexto coherente para el espectador.
Un guion con bugs de narrativa: cuando la estructura colapsa 🐛
El principal fallo técnico de Big Mistakes reside en su guion. La trama opera como un software con memory leaks, desperdiciando ideas prometedoras sin desarrollarlas. Las escenas se suceden sin una transición lógica, similar a un programa que salta entre funciones sin un hilo conductor claro. Esta falta de estructura narrativa sólida impide que el usuario, en este caso el espectador, pueda seguir el flujo de la historia sin sentirse perdido o frustrado por la inconsistencia.
Plan de desarrollo: robar un guion mejor para la segunda temporada 🥷
Tal vez los hermanos protagonistas deberían usar su nueva experiencia criminal para un objetivo más loable: robar los servicios de un guionista competente. La serie parece confiar en que el carisma del reparto basta para sostenerla, como quien intenta ejecutar un juego triple A en un ordenador de los años 90. Quizás en la próxima entrega logren secuestrar también algo de coherencia argumental y ritmo cómico, que en esta quedaron claramente en el almacén del villano.