Australia ha puesto en marcha un proyecto para restablecer la fabricación nacional de bronce de níquel-aluminio, un material estratégico. Utilizando tecnología de fabricación aditiva de alta velocidad de SPEE3D, en colaboración con universidades y defensa, buscan asegurar el suministro interno. El objetivo es aumentar la soberanía industrial y la resiliencia en sectores críticos, reduciendo dependencias externas.
Tecnología de deposición en frío para un material complejo 🔬
El proyecto se basa en la tecnología de impresión 3D de SPEE3D, que emplea un proceso de deposición en frío con energía cinética. Esta técnica permite procesar aleaciones metálicas difíciles, como el bronce NAB, a velocidades notablemente superiores a métodos de fusión por láser. El enfoque está en producir componentes robustos y resistentes a la corrosión para entornos marinos y de defensa, validando parámetros y propiedades mecánicas.
Por si acaso se rompe un portaaviones, lo imprimimos en un día ⚓
La iniciativa es práctica, sin duda. Ahora, si se desgasta una pieza vital en un buque, en lugar de esperar meses a un proveedor extranjero, se puede imprimir en cuestión de horas. Claro, el desarrollo tiene un coste elevado y su uso civil inmediato es limitado. Parece que la prioridad es tener un taller de reparación express para el material más duro, por si las cosas se ponen feas en el mar. Una inversión en resiliencia, con sabor a salitre y pólvora.