La relación entre Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos atraviesa un momento de calma tensa. Según el analista Jean-Pierre Filiu, las disputas recientes han dado paso a una tregua temporal. No obstante, las divergencias de fondo permanecen, particularmente en Yemen. Allí, pese a encabezar una coalición militar oficial, cada país persigue agendas e intereses estratégicos distintos, lo que socava la coordinación real.
La tecnología como campo de batalla silenciosa 🥷
Más allá de lo militar, la rivalidad se extiende al dominio tecnológico y de desarrollo. Ambos estados compiten por liderar la transformación digital y energética en la región. Iniciativas como NEOM en Arabia Saudí y la estrategia de inteligencia artificial de Emiratos son ejemplos de esta carrera. La diversificación económica lejos del petróleo utiliza tecnología como instrumento de influencia y proyección de poder, creando esferas de influencia separadas que reflejan su competición política.
Un matrimonio por interés, con cuentas separadas en Yemen 💸
Ver a la coalición saudí-emiratí operar en Yemen es como observar a dos socios que comparten oficina pero usan servidores diferentes y no se pasan las contraseñas. Oficialmente van en el mismo coche, pero uno quiere ir al norte y el otro al sur, discutiendo sobre el GPS mientras el viaje se alarga. Demuestran que se puede estar en la misma guerra y en conflictos totalmente distintos a la vez. Una lección de geopolítica aplicada, o de cómo no organizar un proyecto conjunto.