Hace un año, el 28 de abril de 2025, España y Portugal vivieron un apagón masivo. Oscilaciones de frecuencia provocaron una reacción en cadena que desconectó más de 2,5 GW en menos de 90 segundos, dejando a todo el país a oscuras durante días. Ahora, con más de 26 millones de turismos en el parque móvil y una edad media de 14,6 años, surge la pregunta incómoda: ¿qué habría pasado si la mayoría de esos coches fueran eléctricos?
La fragilidad de una red dependiente de la recarga ⚡
Si el 50% de los turismos fueran eléctricos, la demanda de recarga simultánea podría dispararse a más de 30 GW en horas punta, según estimaciones técnicas. El apagón de 2025 demostró que la red no soportó oscilaciones de 2,5 GW en 90 segundos. Con millones de coches enchufados, cualquier inestabilidad de frecuencia podría convertirse en un colapso mayor. La infraestructura actual, diseñada para picos controlados, no está preparada para un escenario donde cada hogar tenga un cargador activo.
El coche eléctrico: el mejor calefactor del barrio 🔥
Tras el apagón, los vecinos con coches de combustión podían al menos hacer acopio de gasolina en garrafas. Los dueños de eléctricos, en cambio, descubrieron que su vehículo era un ladrillo con ruedas de 2 toneladas. Eso sí, servía como calefactor portátil si te sentabas dentro con la batería al 5%. Eso sí, sin poder ir a ningún lado, porque los cargadores públicos, sin red, eran tan útiles como un cenicero en una moto.