El cortometraje estudiantil Anti Wizards, de Áron Siegler, es un viaje al absurdo animado donde rocas flotantes y magos disfuncionales chocan con temas como la exclusión y la ansiedad. Desarrollado en el Royal College of Art, el proyecto nació de una isla concebida como parque temático del caos, demostrando que el medio animado no solo narra, sino que es parte del mensaje.
Desarrollo técnico: 2D, 3D y un caos controlado 🎨
Siegler construyó el filme sin una trama previa, dejando que la lógica interna surgiera de la isla central. La estética mezcla animación 2D, 3D y técnicas mixtas para reflejar inestabilidad y exclusión. Cada regla mágica y cada gag visual se integran en un mundo puramente animado, donde el formato no es un mero vehículo, sino un elemento narrativo que refuerza la posmodernidad del relato.
Magia de saldo: cuando tu hechizo falla en clase 🪄
Ver a estos magos intentar lanzar conjuros es como ver a un informático reiniciar el router cinco veces: mucha intención, poco resultado. El humor absurdo de las rocas flotantes y la lógica de dibujo animado recuerdan que, a veces, lo más coherente es aceptar el caos. Al fin y al cabo, todos hemos tenido un día de esos en los que hasta la varita pide vacaciones.