Un robo sin signos de fuerza aparente en una puerta con cerradura electrónica presentaba un desafío pericial. La investigación se centró en el mecanismo interno de la cerradura, sospechando de un sabotaje sofisticado. Para preservar la evidencia y buscar marcas forenses microscópicas, se optó por un análisis no destructivo mediante tomografía computarizada industrial, iniciando un flujo de trabajo técnico que revelaría el método de intrusión.
Del escáner CT a la evidencia digital: reconstruyendo el sabotaje 🔍
La cerradura se escaneó con un sistema Nikon CT, obteniendo un volumen de datos de alta resolución. En VGSTUDIO MAX se procesaron estos datos, aislando el componente clave: el embrague del motor magnético. La inspección virtual mostró marcas de desgaste anómalas en superficies que no deberían presentarlas. Usando Geomagic Design X, se realizó una ingeniería inversa para obtener un modelo CAD paramétrico preciso de la pieza y de las marcas. Este modelo se exportó a Blender para una visualización forense clara, contrastando el estado original con el dañado.
La huella digital de la herramienta: objetividad para el peritaje ⚖️
El modelo 3D final constituye una evidencia digital objetiva e incontrovertible. Las marcas de desgaste, su ubicación específica y su geometría demostraron el uso de una herramienta de torsión personalizada, diseñada para bloquear el embrague y anular el motor. Esta metodología no solo identifica el modus operandi, sino que genera un recurso probatorio permanente, elevando el análisis físico tradicional a un nivel cuantificable y fácilmente presentable en un proceso judicial.
¿Cómo puede el análisis forense 3D de una cerradura inteligente vulnerada reconstruir el ataque ciberfísico y revelar evidencias digitales y físicas no visibles en una investigación pericial tradicional?
(PD: En el análisis de escenas, cada testigo de escala es un pequeño héroe anónimo.)